Editorial

Ni piensen en echarle la culpa a la lluvia, ineficientes

Por segunda vez, en menos de cuatro años, la Municipalidad de Piura a través de funcionarios y trabajadores ineficientes y negligentes provoca que alimentos destinados a los más pobres se pudran.
Primero fue la leche que se descompuso en los almacenes municipales en la gestión aprista del entonces alcaldes Eduardo Cáceres. Ahora, en la gestión de los Obristas y bajo la dirección de la alcaldesa Mónica Zapata se pierden más de 60 toneladas de arroz. Esta cifra podría ser mayor porque en ese almacén se guardaban más de 400 toneladas de arroz para los comedores populares y se cree que existe una contaminación cruzada que finalmente podría determinar una mayor contaminación del producto.
El hecho indigna porque la plata no le sobra a nadie y porque se afecta directamente a la gente más pobre de la provincia. Se trata a todas luces de actos negligentes propiciados por funcionarios y trabajadores que no han cumplido con su función. Preocupa aún más que la estrategia sea la misma a la usada en la gestión municipal pasada.
Una autoridad municipal dice desconocer qué ha pasado, pero cierra filas y da un abrazo protector a los directamente responsables sobre la buena o mala conservación de los alimentos. Y con esa protección, entonces de qué investigación transparente podemos hablar.
Afuera de ese laberinto tenemos a una representante del Pronaa que asegura haber advertido a la alcaldesa de tener cuidado con el almacenamiento para evitar el deterioro de los alimentos. Entonces si hay advertencia y sucede lo anunciado, ¿eso no es negligencia?, ¿si no es negligencia, entonces qué cosa es?, ¿será complot, mala suerte?.
Nada de eso. Es negligencia e ineficiencia algo común en la Municipalidad de Piura en las últimas décadas. La ineficiencia y la negligencia no se pueden esconder porque tienen consecuencias funestas para la ciudad. Lo preocupante es que no hay responsables, no hay renuncias, no hay disculpas públicas, no hay un mea culpa. No hay vergüenza ni responsabilidad.
Esperamos que esta vez exista celeridad en la investigación y que no tengamos que esperar a tres o cuatro años más para ver sentados en el banquillo de los acusados recién a los responsables.
En este tema no hay cacería de brujas, no hay antipatías, no hay complot, no hay malas intenciones. No hay nada de eso. Sólo hay una realidad que amerita una investigación y una sanción. La investigación tiene que ser profunda y transparente porque, por ejemplo, por allí los funcionarios ineficientes ya manejan el argumento de “la lluvia tuvo la culpa”, es decir, llovió y filtró el agua por los techos y se malogró el arroz. Algo improbable porque la lluvia considerable recién se produjo el fin de semana pasado y en menos de tres días no se va a malograr tanto producto. Tampoco hay que olvidar que esa misma estrategia se uso en el caso del Vaso de leche. Allí se dijo que el calor, el mal almacenamiento del producto hizo que se reventaran algunas cajas y que se descompusiera la leche. Así que si las autoridades están pensando en usar el viejo modelo de la excusa y echarle la culpa a la lluvia, mejor vayan pensando en otro argumento o mejor ¿por qué no dejan que caigan los funcionarios y trabajadores ineficientes de una vez por todas? La ciudad se los agradecería.

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