Por un pacto de no agresión en Suramérica
García Belaúnde aboga ante la ONU
El canciller de Perú, José Antonio García Belaúnde,
abogó ayer en la ONU por un pacto de no agresión que garantice una Zona de Paz en América del Sur. El
objetivo final es crear un sistema de seguridad colectivo regional que permita detener la carrera armamentista en que parece estar sumida, sin razón alguna, Suramérica, señaló el canciller peruano en el debate de la Asamblea General de la ONU.
Naciones Unidas (EFE).- García Belaúnde recordó que, en los últimos cinco años, desde la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la región ha destinado al gasto militar 156.000 millones de dólares, además de 23.000 millones de dólares adicionales en nuevas armas, cañones, aviones y naves.
Este gasto podría aumentar a 38.000 millones de dólares en 2009, advirtió.
"Cómo podemos explicar a nuestros pueblos que, en medio de una de las más graves recesiones económicas mundiales y ante la existencia de más de 1.000 millones de pobres extremos en el mundo, los países destinen más de 1.464 billones de dólares en gastos militares en 2008", se preguntó.
García Belaúnde apuntó que la comunidad internacional ha movilizado ingentes recursos y capital político para evitar un colapso económico sin precedentes, pero consideró "impostergable" que una parte de esos recursos apoye a los países en desarrollo.
En ese sentido, también lamentó que esa voluntad no se exprese con igual determinación para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015 y para enfrentar las amenazas que ponen en peligro la libertad, la democracia y la estabilidad mundial.
Democracia
Al referirse a la situación de América Latina, dijo que la región vive "un momento crucial" para la consolidación de la democracia y la promoción de los derechos políticos y sociales de sus pueblos.
Por ello, expresó su "profunda preocupación" por la crisis en Honduras, donde se ha interrumpido el sistema democrático.
"Merecen todo nuestro repudio las distintas medidas" contra la Embajada de Brasil, "que deben cesar de inmediato, en virtud a las obligaciones y a la tradición jurídica que tiene Honduras como país respetuoso de sus obligaciones internacionales, y en particular de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas", afirmó.
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